{"id":5532,"date":"2009-06-18T13:08:22","date_gmt":"2009-06-18T13:08:22","guid":{"rendered":"http:\/\/doc3d.org\/blog\/2009\/06\/18\/una-noche-burgalesa-tras-la-ruta-montanesa-o-la-casa-desordenada-cuento\/"},"modified":"2022-12-31T15:29:48","modified_gmt":"2022-12-31T13:29:48","slug":"una-noche-burgalesa-tras-la-ruta-montanesa-o-la-casa-desordenada-cuento","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/edutours.doc3d.org\/fr\/2009\/06\/18\/una-noche-burgalesa-tras-la-ruta-montanesa-o-la-casa-desordenada-cuento\/","title":{"rendered":"UNA NOCHE BURGALESA TRAS LA RUTA MONTA\u00d1ESA o LA CASA DESORDENADA (cuento)"},"content":{"rendered":"<p>El autor advierte que los hechos son reales por incre\u00edble que parezca. La realidad, supera incluso a la ficci\u00f3n en ocasiones. Esta es una de ellas.<br \/>\nPara respetar la intimidad de los protagonistas, nombres y\/o circunstancias, han sido cambiados.<\/p>\n<p>Hab\u00edamos pasado un d\u00eda agradable, compartiendo una afici\u00f3n com\u00fan: la monta\u00f1a, hollando lugares espectaculares que nos colmaron a todos dej\u00e1ndonos ese regusto especial de la amplitud de horizontes y paisajes de lejanos l\u00edmites conquistados para nuestro solaz y recuerdo con el esfuerzo f\u00edsico de un paso tras otro, y que, cuando vuelves la vista atr\u00e1s, ya en el valle, con el m\u00fasculo cansado, te enorgulleces \u00edntimamente de lo que has podido culminar lo cual, para quien nunca lo ha intentado, no tiene ning\u00fan sentido.<\/p>\n<p>Cenamos nuestros Consabidos Huevos Fritos, en un m\u00ednimo pueblo de las parameras burgalesas, cuyas casonas, blasonadas y algunas varias veces centenarias se est\u00e1n cayendo a pedazos pese a su s\u00f3lida factura, como en tantos otros lugares de nuestra querida geograf\u00eda. Pero la conservaci\u00f3n de nuestro patrimonio no da votos y, por consiguiente, tampoco hay presupuesto para ello.<\/p>\n<p>La raz\u00f3n de elegir este caser\u00edo, cuyo censo oficial no alcanza la decena de almas, es que el autor, unos d\u00edas antes hab\u00eda pateado sus \u2013exiguas- calles, iniciando en ellas una ruta, conociendo entonces a Marco, un emigrante llegado a nuestro pa\u00eds hace casi treinta a\u00f1os y que, avatares de la vida, llevaron a matrimoniar con una oriunda del mismo, de quien enviud\u00f3, pero encontrando en \u00e9l una raigambre, que a\u00fan perdura.<\/p>\n<p>Marco es alba\u00f1\u00edl, agricultor, lo que se tercie y, en lo que a nosotros interesaba: gestor del bar del pueblo. Tuvo la amabilidad de ofrecernos su ca\u00f3tica vivienda a cambio de nada, ofrecimiento que fue aceptado para descansar tras la jornada caminera haciendo un alto en nuestro largo viaje de regreso.<\/p>\n<p>As\u00ed que tras nuestra cena en el bar, que a\u00fan est\u00e1 a medio terminar, nos preparamos para el \u2013merecido- descanso. Siete \u00e9ramos los que busc\u00e1bamos el amparo del reposo. Cinco (Sara, Fernando, David, Jos\u00e9 Fernando y el autor) lo hab\u00edamos ya decidido y los dos restantes (Amanda y Pablo), lo hicieron a \u00faltima hora qued\u00e1ndose, siquiera unas horas, para un breve descanso antes de regresar a Madrid, donde deb\u00edan llegar temprano.<\/p>\n<p>Fernando y el autor ten\u00edan claro que prefer\u00edan dormir al amparo de su tienda bajo las estrellas, aunque, asesorados por los vecinos, trocaron el Collado de San Juan, m\u00e1s buc\u00f3lico, pero mucho m\u00e1s alejado, por las eras, obviamente aleda\u00f1as al villorrio, y custodiadas por una orgullosa torre medieval. Finalmente se sum\u00f3 Sara a este grupo no se sabe si por puro esp\u00edritu aventurero o tras ver la casa. El resto se aprest\u00f3 a pernoctar en la vieja casona, construida en la lejana fecha de 1821, seg\u00fan est\u00e1 grabado en el dintel de su portal\u00f3n.<\/p>\n<p>La casa es enorme, tiene tres plantas y el desorden que reina en ella es indescriptible. Como dijo Fernando, es la vivienda de un soltero, pero este soltero es, adem\u00e1s campe\u00f3n del desorden. Decenas de utensilios, trastos y cachivaches se encuentran esparcidos por los tres pisos: neveras, bicicletas, materiales de construcci\u00f3n, motores viejos, restos de cables, muebles de m\u00faltiples estilos, chatarra, telas, trapos, listones de madera, herramientas de todo tipo, alfombras arrugadas, cuadros, aperos de labranza, dos o tres calentadores el\u00e9ctricos, piezas indefinibles que alg\u00fan d\u00eda fueron constituyentes de alg\u00fan artilugio que hoy resulta imposible determinar, etc. etc. Todos ellos sin orden ni concierto, repartidos por todos los rincones. La menos saturada de chismes es la cocina, con su gigantesco lar, ahumada y con ristras de chorizos colgando; aleda\u00f1a hay otra pieza, tambi\u00e9n en la primera planta, en la que se han colocado electrod\u00f3m\u00e9sticos que tienen al menos 40 a\u00f1os. El cuarto de ba\u00f1o en s\u00ed es un poema: abuhardillado, con ropa sucia esparcida por el suelo, una brocha de afeitar sobre el lavabo, junto a otros enseres, con restos de espuma de solera; la tabla m\u00e1s peque\u00f1a que el propio retrete al que cubre, contrasta con el moderno sistema de descarga sin cisterna.<br \/>\nNo es posible describir la magnitud del caos sin verlo presencialmente y, sin embargo, no podr\u00eda describirse como una casa sucia o mugrienta, aunque, desde luego, no invitaba al solaz.<\/p>\n<p>En el caser\u00f3n se acomodaron pues Amanda, Pablo, David y Jos\u00e9 Fernando, sin osar ninguno descubrir sus respectivas camas por miedo a ver lo que debajo de cada colcha hab\u00eda. David y Jos\u00e9 Fernando durmieron razonablemente bien, dentro de sus sacos, seg\u00fan manifestaron a la ma\u00f1ana siguiente, y Amanda y Pablo, convenientemente aislados de las camas con una colchoneta y alguna toalla, tambi\u00e9n, hasta que les toc\u00f3 su personal diana.<\/p>\n<p>Volvamos ahora a las eras.<\/p>\n<p>Acabada la cena, ser\u00eda la una de la madrugada, Fernando y el autor montan su tienda, en el mullido y herboso lecho de la llanada. A punto est\u00e1n de entregarse en los brazos de Morfeo, cuando unos sonoros goterones hacen crepitar la lona de sus tiendas; simult\u00e1neamente, alg\u00fan habitante de esa sabana herb\u00e1cea (probablemente un topo), empieza a removerse bajo la almohada del autor. Primero un rel\u00e1mpago y un buen rato despu\u00e9s su trueno, presagian lo peor (y a la tienda de Fernando le falta el cobertor de la rejilla superior de ventilaci\u00f3n). Las gotas cesan, el topo sigue. Comp\u00e1s de espera. Otro rel\u00e1mpago, nuevos goterones. Se oye la risa se Sara. El autor se asoma: las rutilantes estrellas han sido reemplazadas por oscuros nubarrones que cubren por completo la b\u00f3veda celeste, excepto una fina franja al sureste por la que la anaranjada luna pugna por hacerse un hueco, perdiendo la partida. \u00bfQu\u00e9 hacemos?, pregunta y, casi esperando la respuesta, decide optar por la soluci\u00f3n sensata y previsora, levantar el campamento e ir al cobijo seguro del caser\u00f3n, desordenado pero techado. Sara y Fernando le siguen y el cortejo as\u00ed creado deber\u00eda figurar en los anales del m\u00e1s genuino surrealismo: lo abre el autor (Perry para los amigos) que, por encima del hombro izquierdo acarrea la tienda entera, montada y arrancada del suelo, a la espalda la mochila y en la mano derecha su inseparable bols\u00f3n del equipaje; detr\u00e1s Fernando, en pijama a rayas, con zapatos y garbosamente arropado con su saco de dormir a modo de taurino capote; detr\u00e1s Sara, trotando y tratando, parece que sin demasiada fortuna, de obtener alg\u00fan documento gr\u00e1fico del evento.<\/p>\n<p>Llegan a la casona, Sara y Fernando suben y se acomodan en sendos sof\u00e1s (?) en la primera planta. Perry, terco, planta su tienda en un rinc\u00f3n frente a frente con el portal\u00f3n, tras un coche aparcado y se apresta de nuevo al sue\u00f1o. Oye a Marco, que llega y cierra el port\u00f3n. Perry teme lo peor: que lo haya cerrado por dentro y, en caso de chaparrada, no poder entrar en la casa. Comprueba lo infundado de sus temores, pues el cerrojo puede abrirse a trav\u00e9s del portillo y se vuelve a su carpa, no si separarla todo lo posible del mercedes aparcado frente a la casa, no vaya a ser que arranque y le atropellen (n\u00f3tese lo poco buc\u00f3lico de la situaci\u00f3n que, por mor de la tormenta hab\u00eda trocado los anhelos silvestres de Perry oblig\u00e1ndole a dormir bajo el tubo de escape de un viejo autom\u00f3vil como un vagabundo urbano).<\/p>\n<p>Empieza a llover de nuevo y el acampado, harto ya de tanto infortunio, entra en la casa y se acomoda en el zagu\u00e1n, sobre su colchoneta, bajo un caj\u00f3n de cart\u00f3n y un banco de madera, definitivamente entregado a la filosof\u00eda pordiosera, pero, acurrucado, \u00a1por fin!, se duerme.<\/p>\n<p>A las cuatro y media de la madrugada unos ruidos le despiertan, alguien se remueve en los pisos superiores: son Amanda y Pablo que se aprestan a partir. Dejan en el sof\u00e1 la colchoneta y la toalla que les prest\u00f3 el autor, sin darse cuenta que est\u00e1 ocupado: por Sara. Para mayor abundamiento, el televisor del sal\u00f3n se enciende espont\u00e1neamente, y Fernando descubre horrorizado un par de ceniceros, repletos de colillas de los puros que fuma Marco (\u00a1qu\u00e9 arte exhibe este hombre hablando mientras mantiene el purito entre sus labios!), colillas cuya antig\u00fcedad debe ser af\u00edn a la de la casa. Los citados ceniceros emiten efluvios hacia sus pituitarias y le hacen exclamar vehementemente: \u00a1Qu\u00e9 bestia!.<\/p>\n<p>Liberado de esta catarsis, logra hacerse con el mando del dichoso televisor y pone fin a su loco discurso. Amanda y Pablo logran encontrar la salida en el laberinto de la casona, y Perry se incorpora, temiendo que le pisen, estando como est\u00e1 en medio del paso. \u00bfC\u00f3mo puedes dormir aqu\u00ed con esta humedad?, le pregunta Amanda, y Perry empieza entonces, y s\u00f3lo entonces, a ser consciente del fr\u00edo de los \"sintecho\". Se despiden dese\u00e1ndoles feliz camino.<\/p>\n<p>Y el n\u00f3mada decide buscarse otro lugar de acomodo menos l\u00f3brego. Descartada la planta baja (no hay otro sitio libre que el zagu\u00e1n), sube al primer piso, donde Sara le sugiere ocupar la cama que han dejado libre los viajeros salientes, y en ella, de nuevo se entrega al \u00faltimo y reparador sue\u00f1o, no sin antes visitar el excusado, donde tiene que esperar a que el casero termine su meadita nocturna.<\/p>\n<p>A las siete y media de la ma\u00f1ana, la luz nos despierta poniendo fin as\u00ed a esta quimera de la que el autor a\u00fan duda si ocurri\u00f3 realmente o fue fruto de un fugaz rapto de locura.<\/p>\n<p>De ser, no obstante, cierta, la tradicional estoicidad espartana de nuestro esp\u00edritu monta\u00f1ero, nos impeler\u00eda a repetirla a cada uno de los implicados en la misma. Esto no lo supera ni el m\u00e1s cutre de los refugios monta\u00f1eros.<\/p>\n<section class=\"veu_cta\" id=\"veu_cta-6895\"><h1 class=\"cta_title\">M\u00e1s Edutoursiol...<\/h1><div class=\"cta_body\"><div class=\"cta_body_image cta_body_image_center\"><a href=\"http:\/\/edutours.doc3d.org\/wp-login.php?action=register\" target=\"_blank\"><img width=\"554\" height=\"293\" src=\"http:\/\/edutours.doc3d.org\/wp-content\/uploads\/media_historico\/3003-47221.jpg\" class=\"attachment-large size-large\" alt=\"\" srcset=\"http:\/\/edutours.doc3d.org\/wp-content\/uploads\/media_historico\/3003-47221.jpg 554w, http:\/\/edutours.doc3d.org\/wp-content\/uploads\/media_historico\/3003-47221-300x159.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 554px) 100vw, 554px\" \/><\/a><\/div><div class=\"cta_body_txt image_exist\">Para alimentar las peleas y comentarios como en el pasado, no esperes m\u00e1s.<\/div><div class=\"cta_body_link\"><a href=\"http:\/\/edutours.doc3d.org\/wp-login.php?action=register\" class=\"btn btn-primary btn-block btn-lg\" target=\"_blank\">&gt;&gt; Registra ahora mismo &lt;&lt;<\/a><\/div><\/div><!-- [ \/.vkExUnit_cta_body ] --><\/section>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El autor advierte que los hechos son reales por incre\u00edble que parezca. La realidad, supera incluso a la ficci\u00f3n en ocasiones. Esta es una de ellas. Para respetar la intimidad de los protagonistas, nombres y\/o circunstancias, han sido cambiados. Hab\u00edamos pasado un d\u00eda agradable, compartiendo una afici\u00f3n com\u00fan: la monta\u00f1a, hollando lugares espectaculares que nos [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":7450,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"sns_share_botton_hide":"","vkExUnit_sns_title":"","_vk_print_noindex":"","sitemap_hide":"","_veu_custom_css":"","veu_display_promotion_alert":"","vkexunit_cta_each_option":"","_lightning_design_setting":{"layout":"default"},"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[11],"class_list":["post-5532","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-rutas","tag-lejanas"],"veu_head_title_object":{"title":"","add_site_title":""},"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/edutours.doc3d.org\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5532","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/edutours.doc3d.org\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/edutours.doc3d.org\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/edutours.doc3d.org\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/edutours.doc3d.org\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5532"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/edutours.doc3d.org\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5532\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7291,"href":"http:\/\/edutours.doc3d.org\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5532\/revisions\/7291"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/edutours.doc3d.org\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7450"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/edutours.doc3d.org\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5532"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/edutours.doc3d.org\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5532"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/edutours.doc3d.org\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5532"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}