ECLIPSE TOTAL DE SOL EN ALMIRUETE (CERRO DEL PORREJÓN)

DATOS TÉCNICOSTipo de ruta: Ida/VueltaDesnivel neto: 300 m
Fecha: 12/08/26Distancia recorrida: 7,7 kmDesnivel acumulado: 300 m
Núm. de participantes: 4Tiempo empleado: 5h 5 min

La última publicación de este blog, describía la ruta que hicimos para encontrar una ubicación ideal para la observación del eclipse total prevista para el 12 de agosto de 2026.
Por doble desgracia, el sitio que vimos entonces, el Mojón Cimero, ya no era posible al quedar dentro del perímetro afectado por el incendio catastrófico de La Mierla que se ha llevado más de 33000 hectáreas en julio.
Motivado por mi experiencia en otro eclipse total, el siglo pasado en Francia, no me lo quería perder, lo que quiere decir que tenía que encontrar otro sitio solitario y bonito dentro de la zona de totalidad.
En la historia de Edutours, hicimos algunas CALULU, ahora toca una CANULU.

Me puse como loco a mirar el mapa de zonas afectadas por los incendios y buscando características de ruta corta y fácil descenso nocturno sin matarse en el intento. Ubiqué una, hice un reconocimiento previo, muchas consultas en internet y muchos cálculos. Salió el punto de vista ideal: el Cerro del Porrejón cerca del Ocejón. Convencí sin demasiada dificultad a 4 valientes edutoursianos.
Según el plan, había que llegar a la zona cercana a la ruta para comer por allí, evitando quedarnos atrapados en atascos que podían ser igual de históricos que el propio eclipse.
Una vez creado un grupo de WhatsApp con los participantes, Pilar atrajo la atención hacia el “Huerto de Toto” en el centro de La Mierla. Alli, aunque se les habían agotado los huevos y tuvimos que tomar hamburguesas, la pareja joven a cargo nos atendió muy bien. El sitio es recomendable, aunque el cierre anticipado de la cocina a las 15:30 nos puede impedir volver a disfrutar del huerto.
Después de un corto trayecto en coche, llegamos a la hora prevista en la curva de la carretera GU-211. Son las 17:30, nos cuesta arrancar, hace calor (37ºC) y hemos comido demasiado bien. El primer tramo de medio kilómetro, que no formaba parte del reconocimiento previo, resulta ser un rompe piernas, hay momentos que tengo miedo de acabar solo arriba o de faltar a la cita de la luna con el sol. Mis 4 kg de equipo adicional se notan mucho. ¡Quién me mandó llevar otra cámara, un trípode y una lente pesada!
A nivel de los cortados en La Dehesa, como previsto, la pista entra en el pinar con menos pendiente. El pinar está mal cuidado y ha habido suerte de que no se lo haya llevado el gran incendio cuyo frente ha quedado a escasos kilómetros. En la pradera, abajo, hay pequeñas zonas quemadas que no sabemos si se pueden atribuir a brasas de La Mierla.
Una vez pasado el desvío hacia Valverde de los Arroyos, el somatén se estira. Voy en cabeza para llegar a tiempo para tener mi secuencia de imágenes desde antes del principio de la parcialidad prevista para las 19:35. A las 19:15, los cuatro participantes estamos en la zona cero a medio camino entre el Collado Porrejón y el Cerro del Porrejón. Es un punto central entre Jarama, Ocejón y Sierra de Ayllón, sobre todo con una vista despejada hacia el oeste dirección del sol y hacia el norte de donde vendrá la “sombra”. Enseguida monto mi trípode, cojo una roca que coloco como contrapeso (por si hay viento), engancho la cámara en la montura y arranco la toma de vistas para sacar una foto cada 5 segundos. La observación del fenómeno junto con el intervalo de tiempo coincidiendo con la visión del “artista”.
Pasamos 2 horas y media arriba. Como, ciudadanos del mundo moderno tenemos ventaja: sabemos con antelación los pasos que nos esperan. No vamos a tener tanto miedo como lo tenían nuestros antepasados, nada mágico, pero ello no significa que no sea una experiencia fuera de lo normal.
Instalados en la tribuna del Porrejón, las gafas adecuadas nos permiten ver la mordida progresiva de la Luna al Sol.
Unos minutos antes de la totalidad la luz baja y hay un ambiente raro de tipo “fin del mundo”. La penumbra se hace y, con miedo, nos quitamos las gafas pudiendo mirar el sol a ojos desnudos durante 1 minuto 31 segundos (en nuestro caso). Un momento mágico que nos transforma en niños delante de este maravilloso espectáculo tan natural como surrealista por su rareza. Dura muy poco y tenemos que resignarnos a ponernos de nuevo las gafas para comprobar que el sol se ve de nuevo en forma de media luna. Son las 20:32 y mi capricho nos obliga a quedarnos media hora para completar la captura del movimiento del sol.
Acabada la captura de más de 1000 fotos, ya anochece cuando empezamos la bajada equipados con nuestras linternas frontales. Al llegar al pinar ya es de noche y seguimos bajando a buen ritmo. El grupo se separa en dos partes: como retaguardia Cristóbal y Santos mientras que Pilar y Fransuá van delante de exploradores. La ante-guardia tiene un encuentro con un animal volador brillante que nos parece una luciérnaga al principio para luego aparecer como una ave rapaz nocturna sin identificar con un punto brillante que tampoco podemos identificar.
Acercándonos a la carretera, vemos luces bailando en el monte, prueba que otros grupos eligieron este bonito paraje para disfrutar del eclipse. Finalmente llegamos al coche sobre las 22:15. Nos cambiamos las botas y disfrutamos de otro fenómeno celeste, las estrellas fugaes de las Perseidas. ¡El cielo nos ha mimado!
Nos queda volver a la gran cuidad, y hay atascos, mucha gente se ha cogido el miércoles para ver el eclipse! En nuestro caso, debido a la lejanía de nuestro desplazamiento y el tiempo empleado en recorrerlo, ya no había ningún atasco ¡Una experiencia inolvidable!

   Fransuá (Christophe), cronista adjunto en función.

Quiero pelear con Edutours

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